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Experiencias en ā€œTrascender el Egoā€ – El Papel de la Llama Violeta en la Curación

cuidado centrado en el corazón y compasivo

He gozado de relativa buena salud gracias a la gracia de la vida. Sin embargo, hace unos años tuve que someterme a una intervención médica para corregir una afección cardíaca. Fue una experiencia nueva y desconocida para mí, así que estoy bastante seguro de que estaba mÔs preocupado y centrado en mí mismo que muchos otros.


Lo que sigue no pretende ser mĆ©dicamente ā€œgrĆ”ficoā€ por el simple hecho de serlo. Mirando hacia atrĆ”s, es evidente que yo necesitaba de algunas experiencias y dramatismo adicional Ā”para captar toda mi atención!


Mi historia comienza durante el postoperatorio en la sala de recuperación. A medida que lentamente recuperaba la consciencia y me familiarizaba con mi entorno, observé que la sala de recuperación era un lugar concurrido y que todos los que trabajaban allí estaban muy concentrados.


Lo siguiente que ocurrió fue que intenté toser, una condición que descubrí mÔs tarde que se debía a los efectos de la anestesia. Tras oírme toser, una enfermera se acercó y me dijo: «Ay, no deberías haber hecho eso». Todavía no podía hablar, pero me dijeron que la fuerza de la tos había abierto algunos puntos en mis «zonas bajas» y que ahora sangraba.


Muy pronto, tres enfermeras se reunieron a mi alrededor para examinarme y discutir la mejor manera de curarme. Y por si fuera poco, una cuarta enfermera «se detuvo por ahí» para almorzar mientras observaba al mismo tiempo que aprendía. Nota: Después de escuchar esta historia, mi esposa no me dio tregua. Me dijo: «”Después de que hayas parido, regresa y hablamos!».  

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Sin saberlo en ese momento, había comenzado a aprender mi primera lección del día:


Lección n.° 1: Aprender a aceptar con humildad la ayuda de los demÔs.


DespuƩs de lo que me gusta llamar la "fiesta de carnaval", una enfermera me dijo que tendrƭa que permanecer en silencio de 4 a 6 horas seguidas para no correr el riesgo de que se me reabrieran los puntos.


ĀæCompadecerme o no compadecerme?


Un paciente recuperƔndose en un entorno hospitalario

Como tenía que quedarme quieto y en silencio, no había mucho que hacer. En ese momento, bien podría haberme sentido totalmente víctima de la situación. Pero en lugar de eso, decidí simplemente escuchar lo que sucedía a mi alrededor. Entonces, observé y entendí lo que realmente estaba sucediendo:


• Un hombre cerca lloraba porque tenĆ­a que hacer del baƱo en la cama. La enfermera, en una muestra de gran compasión, le dijo que estaba bien y que era su trabajo ayudarlo y limpiar.


• Otro hombre que estaba mĆ”s retirado tambiĆ©n gritaba y lloraba de dolor. Sus gritos eran muy impactantes y por lo que estaba pasando me inspiraba gran compasión.


• Mi Ćŗltimo recuerdo en la sala de recuperación fue escuchar una conversación en voz baja entre un mĆ©dico y su asistente sobre lo que habĆ­an encontrado antes al operar a un paciente. El paciente no iba a sobrevivir y estaban tratando de determinar la mejor manera de informarle tanto al paciente como a su familia.


Y así comenzó mi segunda lección del día:   

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Lección #2 – Ā”Trascender el ego!

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Me di cuenta de que estos eventos y conversaciones habían estado ocurriendo a mi alrededor todo el tiempo; solo que no me había dado cuenta porque toda mi atención estaba centrada en mí mismo.


DespuƩs de asimilar todo esto y reflexionar sobre ello, recordƩ que tenƭa algo que ofrecer: la oportunidad de orar en silencio y visualizar la llama violeta alrededor de todos los necesitados (aunque no pudiera verlos fƭsicamente).


Y finalmente, para asegurarme de haber asimilado por completo la lección n.º 2, la asistente que me llevó a mi habitación en silla de ruedas mÔs tarde nunca me preguntó realmente cómo me sentía yo, mÔs allÔ de lo físico. En cambio, me contó que él y su esposa se estaban divorciando y lo difícil que era para él. ”Incluso me pidió consejo sobre qué podía hacer! 

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El papel de la llama violeta en la curación

Un joven con una escayola en la pierna imagina una llama violeta a su alrededor para acelerar la curación.

La llama violeta puede ser muy útil para la curación de todo tipo: física, mental, emocional, y espiritual. Y aunque no la aprendí ese día en la sala de recuperación, hay una tercera lección que es muy aplicable a esta entrada del blog.


Lección n.° 3: La llama violeta sí puede curar, pero hay varios puntos importantes que se entrelazan y que debemos recordar:


• La voluntad de Dios


• Circunstancia kĆ”rmica (es decir, Āæel karma de una persona en particular los hace merecedores de la curación?)


• Grado de mitigación (es decir, Ā”uno podrĆ­a sufrir solo una quemadura en la mano en lugar de perder la vida en un incendio!)


• La curación suele ser la mĆ”s difĆ­cil de lograr una vez que la condición se vuelve fĆ­sica. Por lo tanto, a veces puede ser mĆ”s fĆ”cil experimentar la curación en las Ć”reas emocional, mental y espiritual.Ā Ā 


Y como siempre, una parte importante de vivir una vida equilibrada es aplicar la llama violeta de forma holística y prÔctica. Como me dijo una vez mi quiroprÔctico: "”Si me rompo una pierna, no necesito un quiroprÔctico, necesito un cirujano!".


Pase lo que pase en la vida, casi siempre hay algo o alguien a nuestro alrededor con una necesidad mayor. Esta es una lección que siempre recordaré y que agradezco tener la oportunidad de compartir.


Espero que ustedes tambiƩn recuerden estas lecciones de humildad y de "trascender el ego" para que puedan aplicar la llama violeta en todas partes y con la mayor frecuencia posible.


Y, al igual que el proverbio ā€œUna manzana al dĆ­a, del mĆ©dico te librarĆ­aā€, tal vez descubramos que "Usa la llama violeta cada dĆ­a, Ā”que del mĆ©dico te librarĆ­a!"

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Una joven sentada en posición de loto experimenta la alegría de la llama violeta

Hasta la próxima...


En el progreso del hombre hacia la perfección hay tres grandes pasos,

y todos ellos se engloban en una sola palabra: autocontrol. Cada uno por separado son: control del cuerpo, control de la mente y control del corazón.

Grande es quien controla el cuerpo, aĆŗn mayor es quien controla la mente,

pero el mÔs grande de todos es quien controla el corazón.

- del libro Hermano del Tercer Grado de Will Garver

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